lunes, 30 de marzo de 2009

"Si vives, no se gana nada; si mueres, no se pierde nada"


No es que me haya dado por el nihilismo ahora de repente, simplemente ponía de manifiesto un estremecedor lema de los Jemeres Rojos camboyanos.
Como persona interesada en el estudio de los totalitarismos de diverso signo encuentro en este régimen el paradigma de un genocidio con mayúsculas. Las dimensiones del marco político en el que se ejecutó hacen difícil que el número de finados pueda emular a los contabilizados bajo las dictaduras de Hitler y Stalin, pero en proporción estamos hablando de un cuarto de la población nacional, aproximadamente dos millones de personas.
Cuesta creerlo y, cuando el Dalai Lama hablaba semanas atrás del infierno en la tierra, no se me ocurría un ejemplo más concluyente que el del sistema de Pol Pot.
Desalojo de las ciudades en el marco de un régimen agrario de corte maoísta, separación de las familias, abolición de la propiedad privada (salvo para las vanguardias dirigentes de la Organización, como pasa en todas estas dictaduras, la "nueva clase" emergente y dominante), supresión de la educación, utilización intensiva de los campos de concentración, exterminio sistemático del sospechoso por las razones más peregrinas...
Son sólo las descripciones textuales del horror y de uno de los genocidios más insólitos cometidos en nombre de una ideología. Acaecido, por otra parte, durante el segundo lustro de la década de los setenta, lo cual lo hace más hiriente a día de hoy por haberse suscitado en fechas que todavía nos resultan cercanas.
El hecho de que Pol Pot, el Hermano Número 1, falleciera en libertad revela nuevamente el fracaso y la inoperancia, muy a su pesar, de las instituciones de justicia internacional.
A mediados de febrero empezaron los juicios contra algunos de los máximos responsables de la atroz revolución. Tarde y sin prácticamente víctimas supervivientes a las que ofrecer la reparación de las previsibles sentencias, al menos cabe esperar que la fuerza ejemplificadora que emane del juicio y la repercusión que adquiera el relato de los desmanes sirvan para evitar que ni Camboya ni ningún otro Estado del orbe tengan que volver a pasar por semejante desgracia.
Tengo entendido que "Camboya, año cero", obra de François Ponchaud publicada en 1977, constituye el primer libro que verificó los sucesos del genocidio. Si algún lector conoce otros volúmenes o películas recomendables que relaten la historia de los Jemeres Rojos se agradecería que compartiera sus conocimientos.

viernes, 27 de marzo de 2009

Bakalas reconvertidos


Añoro a los bakalas de los noventa.
A lo mejor sorprende esta declaración o puede parecer una boutade, pero me causa cierta desazón ver que ellos también han sucumbido a las modas estéticas de la tribu global. Una pena. Los observo fumando leños en mi plaza como han hecho durante toda la vida, sentados en el mismo escalón donde siempre estuvieron, a pesar de que derruyeron el edificio al que daba entrada. Más o menos siguen las mismas costumbres, pero con el poso light que imponen los tiempos. Malos tiempos para la lírica. Y también para el hardcore techno.
Se produjo el cambio generacional y éste se ha llevado por delante el estereotipo bakala. No me quiero quedar sólo en un análisis de forma y he de decir que he tenido muchos amigos bakalas. Me he pegado buenas fiestas (fijaos, qué expresión más bakala) con ellos y en aquellas lides nunca faltó nada, la solidaridad y el desprendimiento primaron al más alto nivel.
Sin embargo, el way of life bakala no dura toda la vida, la exigencia física (y mental, no nos engañemos, que una cosa lleva a la otra) y la madurez suponen siempre un punto de no retorno.
Pasada la época de parasitar viviendo en casa de los padres y con dinero a espuertas por contar con los ingresos de los primeros trabajos llega el irreversible trance de estabilizarse con hipoteca, novia formal y un sinfín de obligaciones sociolaborales incompatibles con arribar a casa el domingo por la tarde con 4 cuños distintos de discotecas y afters en las muñecas y el organismo trucado hasta el paroxismo.
Este punto de inflexión resulta ineludible, los bakalas son bastante conservadores y tienen querencia por formar una familia, pues son cuidadosos del prejuicio social y de la posición patrimonial de la mujer y la descendencia en sus vidas. Por otro lado, su vida discotequera es como la profesional de los futbolistas, breve e intensa. Después, igual que con los partidos de veteranos, quedarán los porros en el parque y las viejas batallas de parking, una pegatina de Spook o Barraca en el coche y ese segundo de parón al querer decir algo, sintomático de tantos reseteos de memoria.
Al fin y al cabo no se actúa como bakala durante toda la existencia, al contrario que ocurre, por ejemplo, con los heavies.
También hubo un tiempo en el que la escena valenciana, precursora a nivel estatal del techno y las diferentes variantes que se producían en Europa, mostraba una imagen cultural y estética vanguardista y muy diferente. Esa intrahistoria y el tránsito hacia el bakalao que hemos conocido los de mi generación se explica en primera persona y con profusión de datos y experiencias en el altamente recomendable libro de Joan Maria Oleaque "En Èxtasi".
Desde mediados de los noventa se advirtió, procedente de Barcelona y su área metropolitana, un cambio estético y actitudinal en la escena techno. La música aceleró su ritmo y su deterioro, se radicalizaron las estéticas y se instauró un clima más kinki en las discotecas. El potente movimiento skinhead catalán se tomó como paradigma de actuación por parte de un sector de la juventud que escuchó fascinado las historias sobre "La Ruta" de sus hermanos mayores y recibió con expectación las noticias que emanaron de unos medios de comunicación nuevamente superados por los acontecimientos e incapaces de ofrecer un análisis serio sobre aquel fenómeno.
Estas credenciales no resultaban las más propicias para generar un movimiento excesivamente lúcido. No obstante, me vuelvo a situar en la imagen actual de las collas de bakalas y sólo veo uniformidad y nadería. Está claro que los de antes tampoco se erigían ni en elite estética ni en referente de nada, pero al menos veías en ellos cierto espíritu de tribu urbana, una camaradería basada en referentes comunes (lugares, ropa, desplazamientos, etc.) y, en definitiva, una identificación con un modus vivendi que singularizaba a la turba ante la sociedad.
No voy a caer en el error de juzgar sus aficiones o sus tendencias, entre otras cosas porque muchos de ellos se aferraron a ellas con la ilusión de emular lo que otros les habían contado o por mimetismo de barriada. El caso es que, aunque muchos de ellos te hablen de sus experiencias con la nostalgia del bragado, ninguno permanece en la escena y ello demuestra también la debilidad de ese modelo de ocio.
Ya no quedan en mi barrio pelos de cenicero, ni cazadoras Alfa ni retumban las machaconas cadencias masieras. En su lugar, crestas a lo Beckham, polos Fumarel y house impersonal de consumo industrial.
Como en todas partes, eso es lo triste.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Me gusta/ba el ciclismo


No pretendo con este título entrar en disquisiciones acerca del estado actual de este deporte.
Al fin y al cabo, yo no soy un verdadero aficionado al ciclismo y quedo deslegitimado para juzgar tantas polémicas que han dañado su imagen. Sin el seguimiento diario de las mismas y otras nociones por mi parte me situaría en una posición frívola si ahora me pusiera a pontificar sobre el doping y otras cuestiones de ética deportiva.
Al respecto de ese punto sólo puedo mostrar mi respeto por los ciclistas, pues sus esfuerzos siempre se me antojaron prácticamente sobrehumanos y dignos de personas que persiguen una vocación, más que trascendencia o intereses crematísticos concretos.
Sin embargo, reitero que no soy un ortodoxo ni siquiera ya un aficionado al uso, aunque sí que tuve una época de seguimiento del ciclismo que me apetece recordar a estas horas y como manera de hacer un lapso en mi tediosa sesión de estudio nocturno que ya doy por concluida.
Entre los 10 y los 15 años aposté por interesarme por el ciclismo. La razón principal estribaba en que mi fanática afición por el fútbol me permitía un resquicio para prestar atención a otra modalidad deportiva a la que ofrecer una lealtad más o menos intensa.
Eran tiempos de excesos preadolescentes, de largas horas de sol y juegos extenuantes.
La canción “Me he subido a un árbol” de Los Flechazos definiría certeramente aquellos años.
En verano intensificaba estos quehaceres en mi pueblo y la bonanza climatológica (y las “vacaciones cortas” de Pascua) daba el pistoletazo de salida paralelamente a las grandes competiciones ciclistas.
Por alguna extraña razón, me gustaba la heráldica desde crío y disfrutaba ya sólo con ver las banderas estatales de los ciclistas sobreimpresionadas en la pantalla. Como mi capacidad memorística no estaba tan mermada como en la actualidad, fue coser y cantar empezar a aprenderme todos los equipos y muchísimos corredores. En una sola temporada (los aficionados al ciclismo también contábamos nuestros años por temporadas a lo Nick Hornby) ya daba el pego como aficionado de rancio abolengo y me dispuse a disfrutar de los Bugno, Zülle, Lejarreta o Van Poppel. Pero algo me faltaba, en esa época tendía a buscar el referente valenciano en cualquier disciplina casi como algo enfermizo (la Batalla de Valencia afecta más de lo que uno se imagina a las hormonas de un chiquillo) y lo encontré de una manera bastante parcial en el equipo Seur y algo más tarde en el Kelme (el provincianismo nunca fue una opción). Así que la Vuelta a España ganada por Giovannetti constituyó por siempre mi triunfal recuerdo ciclista. Escuadras como Alfa Lum, Ariostea, PDM o Clas-Cajastur no me transmitían sensaciones de proximidad sentimental, a pesar del carácter entrañable que les confieren el paso de los años y sus llamativas estéticas ancladas en el tránsito entre los ochenta y los noventa. Cuando el Kelme empezó a recoger en forma de grandes victorias los frutos de años de trabajo bien hecho ya me había distanciado suficientemente del ciclismo como para sentir una alegría honesta.
Incluso llegué a pegarme mis palizas kilométricas en aquellos tiempos ahora tan lejanos. Claro está que circular por carreteras semidesiertas del Aragón profundo facilitaba las salidas con la Mountain Bike. Huelga decir que todos llevábamos mil complementos y pijadas para hacer de nuestra bicicleta la más especial y funcional, como si le pusiéramos espejos y banderines a una Lambretta.
Con la adolescencia tocó a su fin este hobby (coincidente por pura casualidad y suerte con la supremacía de Induráin), ya que aparecieron en el horizonte otras prioridades, algunas de ellas difícilmente compatibles con las escapadas en bici, que me alejaron paulatinamente de la práctica y el seguimiento ciclista.
No obstante, el que tuvo retuvo, y durante las clases de Historia de COU se organizaron en mi hilera de pupitres vibrantes competiciones con los conocimientos enciclopédicos sobre fútbol y ciclismo como nexo de unión. Fue como un revival que me retrotrajo a aquel lustro de afición, tan forzado sólo en apariencia y tan feliz en líneas generales.
Únicamente puedo asociar el ciclismo a buenos momentos de una etapa decisiva de mi vida y espero que se recupere su prestigio social tal como se merece la espléndida cantera que está surgiendo en los últimos años.
Me consta que la afición continúa siendo tan fiel, deportiva y entendida como siempre y seguro que el futuro les deparará las emociones que caracterizan a este deporte de auténticos militantes.

lunes, 23 de marzo de 2009

Izquierda Anticapitalista: ¿un nuevo actor político?


Quizás empleamos palabras demasiado gruesas cuando utilizamos la fórmula actor político en este artículo. Nos referimos a un elemento con capacidad de incidir en el sistema. Y en política, el sistema (o subsistema, si concretamos más territorialmente), por las canalizaciones que las Constituciones de nuestro entorno cultural han otorgado a la cuestión de la representación de intereses, se remite al sistema de partidos. En el marco del mismo, adquieren relevancia las formaciones que, en terminología sartoriana, ostentan “capacidad de chantaje”, es decir, posibilidad de influir en la toma de decisiones institucionales mediante las orientaciones que determinen sus cargos electos.
Esta concepción de la política huye del normativismo y se sitúa en un terreno pragmático y realista, en la visión más institucionalista y clásica de la Ciencia Política. Sin embargo, sin desbordar necesariamente los postulados de esta corriente antaño hegemónica, el reconocimiento del valor de los movimientos sociales (y especialmente de los que recogen el basamento ideológico actualizado de la New Left) en las sociedades postmodernas en las que vivimos implica que existen ya una miríada de organizaciones con fundamentos similares a los que defiende el protagonista de este artículo, Izquierda Anticapitalista.
El salto cualitativo de esta asociación estriba en su objetivo de presentarse a las próximas elecciones europeas. Partimos en un primer análisis de contexto de la inexistencia de una formación suficientemente robusta con las metas que preconiza Izquierda Anticapitalista en nuestro sistema. Por otro lado, conocemos el relativo éxito de fórmulas con similares presupuestos ideológicos en los diferentes sistemas de partidos europeos. Una nueva izquierda reformula desde los años sesenta sus fundamentos en base a la sensibilización por las políticas alternativas que suelen recaer en el ámbito de los movimientos sociales. Paralelamente, la izquierda tradicional, burocratizada en exceso, se revela como incapaz estructuralmente de ofrecer satisfacción a estas nuevas maneras de hacer política, las cuales utilizan otro lenguaje y otras formas.
En España este nuevo paradigma queda marginado por el parcial acercamiento de sus débiles estructuras hacia la federación Izquierda Unida. Concebida inicialmente como tabla de salvación de un PCE en estado crítico, este instrumento se revela a posteriori como tremendamente útil para el eurocomunismo español hasta que el modelo empieza a ofrecer síntomas de agotamiento con la entrada del nuevo siglo.
La visualización de la izquierda alternativa en los parlamentos españoles se reducirá a la presencia de algunos componentes en IU, al marasmo de partidos verdes que competirán con escasa y desigual suerte en una escena ecologista dispersa y fragmentada y a la atinada consolidación de la marca “ecosocialismo”, a la vista de sus resultados electorales por parte de ICV.
El contexto sociopolítico, por otro lado, parece en principio el más propicio para un proyecto de estas características, teniendo en cuenta los problemas específicos que afectan a la economía española en la tesitura de crisis global del capitalismo. A esta coyuntura de índole económica se une la creciente movilización de parte del sector estudiantil refractario al proceso de Bolonia y las imágenes de incidentes en las universidades, las cuales han generado una espiral acción-reacción-acción que se nutre de cualquier atisbo de represión o recorte de libertades. No obstante, si el comunismo histórico propugnaba la unión de las fuerzas del trabajo y la cultura, cabe recordar que en el acontecer de la izquierda alternativa la balanza siempre ha acabado desequilibrándose a favor del segundo componente, existiendo una notoria desconexión con el primero.
De manera sintética, podemos señalar que Izquierda Anticapitalista surge como consolidación partidaria de la escisión del sector trotskista de IU conocido como Espacio Alternativo. De hecho, la web de Izquierda Anticapitalista (http://www.espacioalternativo.org/) continúa mostrando una evidente confusión todavía en este aspecto nominal. Por lo que se puede ver en su espacio principal en Internet, poco a poco van logrando cierta implantación. En este sentido juega a su favor que los medios telemáticos con los que cuenta la política actual permiten llegar al electorado con facilidad y sin necesidad de recurrir a costosos procesos de radicación territorial, al alcance sólo de las formaciones políticas más poderosas. En la línea de las modernas estrategias políticas tan características de la nueva izquierda, se han dado a conocer ya apoyos variados al proyecto por parte de intelectuales, periodistas y escritores, profesores universitarios como Carlos Taibo (gran especialista sobre los sistemas políticos de corte soviético y persona cuyas disertaciones en directo son toda una profusión de fluidez verbal e intelectual) y cantantes de grupos como Reincidentes o los ya extintos Kortatu.
Si hemos considerado la posibilidad de que Izquierda Anticapitalista pueda ejercer como un actor político al uso ha sido teniendo en cuenta la estructura de oportunidad que posibilitan las elecciones europeas. El sistema electoral español (proporcional en el nivel teórico, pero con rasgos “correctores” que lo configuran como mayoritario en el sentido de la tradición anglosajona (y los designios de Fraga Iribarne en las negociaciones constitucionales) por los resultados que arroja en la práctica) que rige en las elecciones estatales no ofrece garantías de representación a los partidos de ámbito estatal con implantación débil o desigual en el territorio español. Aparte de UCD, PSOE, AP-PP y PCE-IU, las formaciones de este pelaje que han logrado escaños en el Congreso de los Diputados son excepcionales (PSP, UN, CDS y UPyD). Empero, el sistema de circunscripción única que determina la asignación de escaños en el Parlamento Europeo facilita la consecución de representación a formaciones de ámbito estatal. Conviene resaltar un par de ejemplos que dan fe de este posibilismo. En 1987 Herri Batasuna no sólo ganó las elecciones europeas en Euskadi sino que, de sus más de 360000 votos, consiguió aproximadamente 150000 de los mismos fuera de las tres provincias vascas (40523 de ellos en Navarra). Algunos comentaristas de la época describieron este resultado acuñando la locución “votos del desencanto”. Obviamente, teñían sus opiniones de crítica moral, pero un análisis más sosegado nos remitía también a un desencanto que no sólo coincidía con el de los referidos contrariados. La extrema izquierda (con formaciones como el MC, que llegó a tener prácticamente el mismo nivel numérico de militancia que el PSOE durante el franquismo) se reveló como una de las grandes perdedoras de la Transición y quedó relegada al ostracismo extraparlamentario. El voto a una HB que a principios de 1985 había puesto en marcha la campaña "Euskadi alegre y combativa" para dinamizar en clave izquierdista y abertzale a las nuevas formas culturales de expresión política supuso una vía de escape y canalización de este descontento con la “democracia formal” para estas organizaciones izquierdistas fragmentadas y minorizadas. Otro caso relevante fue el de los 2 escaños alcanzados por la Agrupación de Electores José María Ruiz Mateos en los comicios europeos de 1989, merced a los 608560 votos en su haber. Este resultado demostró las probabilidades existentes para las formaciones estatales en el marco de la circunscripción única y generó recelo en las organizaciones políticas tradicionales mayoritarias por la potencialidad de proyectos políticos personalistas y con talante autoritario y de desagravio caudillista.
En resumen, habrá que estar atentos a los próximos movimientos de Izquierda Anticapitalista y observar si muestran una capacidad suficiente para movilizar apoyos que le confieran el estatus de actor político relevante aprovechando una estructura de oportunidad que difícilmente puede aparecer como más favorable una vez se hayan celebrado las próximas elecciones europeas.
De momento, se les ha podido ver con pancarta propia en manifestaciones como la feminista celebrada en Madrid en conmemoración del 8 de marzo. Ahora habrá que comprobar si son capaces de dar el salto del asfalto a la moqueta.
Si Dany El Rojo lo logró, ellos se pueden permitir intentarlo.

sábado, 21 de marzo de 2009

I wanna be sedated (The Ramones)


No sé ahora mismo si el cuerpo me pide caos u orden después de tantos días seguidos de frenesí. Lo meditaré mientras me dejo aconsejar por otro trallazo de estos genios.
Honor a Los Ramones!

viernes, 20 de marzo de 2009

Genocidis oblidats: Armènia


Diuen que la història sempre l´escriuen els vencedors, encara que també, i la història de les nacions no és cap excepció, resulta obvi que a una historiografia de la derrota també se´l pot traure molta substància. No obstant, el que sí veiem a la llum de l´actualitat és el caràcter selectiu, parcial i relativista que obtenim si ajuntem conceptes com nacionalisme, història, globalització i memòria. Sembla que només hi ha lloc per a recordar certs casos que estan en la ment de tots i que monopolitzaran tot el ressò de la comunitat internacional, que per allò de l´etnocentrisme serà com dir a dia de hui la comunitat occidental.
Israel-Palestina, Índia, Irlanda i alguna menció puntual a Txetxènia o Ruanda. Els conflictes nacionals entre comunitats enfrontades ja tenen també el seu star system i fora queden disputes oblidades d´extrema crueltat, especialment per part dels hereus de la descolonització. Estructures tribals i legitimitats tradicionals que no s´acoblen al receptacle que l´autoritat legal-racional i el tiralínies territorial han preparat com a reparació de l´imperialisme.
Més enllà d´això hui vull parlar sobre tal volta la primera neteja ètnica del segle XX.
Armènia és un d´eixos països als que els atzars de la història i la geopolítica han situat enmig d´imperis, ideologies i diversos focs encreuats.
Es tenen notícies del poble armeni des del segle VI abans de Crist. En el segle III es converteixen al cristianisme fundant l´església gregoriana (símbol d´identitat fonamental dels armenis), que sempre s´ha mantingut independent de Roma i Bizanci.
Àrabs, perses i mongols es disputaren el control del territori armeni des d´el segle X fins al XIX. Les terres armènies quedaren dividides pels turcs i els russos durant els anys que envolten el pas al segle XX. No obstant això, la població es resistí i les elits locals començaren a desenrotllar un nacionalisme polític socialista i radical.
En 1915, durant la Primera Guerra Mundial, el govern turc decidí l´expulsió massiva de tota la població armènia dels seus territoris. En l´operació moriren aproximadament unes 600000 persones. En 1920 Armènia fou ocupada per tropes russes i en 1923 s´integrà en la URSS. L´esquerranisme dels seus moviments nacionals facilità la transició cap a la nova dominació, copant els dirigents autòctons els càrrecs del Partit Comunista local i aconseguint Armènia certa autonomia (el dret d´autodeterminació al si de la federació era pura literatura) i el manteniment de l´armeni com a idioma oficial.
Armènia recuperà la seua independència en 1989, relativament prompte en relació amb altres repúbliques de l´antiga URSS, però encara restarà com a territori irredenta Nagorno-Karabaj, en oberta disputa amb Azerbaijan.
Per lo dit, no ha d´estranyar que la població armènia siga més nombrosa més enllà de les seues fronteres nacionals que en el marc del seu actual Estat, configurant-se lo que podríem denominar un nacionalisme de diàspora.
De fet, la inspiració d´este article prové d´una bona notícia trobada a la premsa local (i del casual encontre en el metro amb una antiga companya armènia de l´Escola Oficial d´Idiomes). Es tracta de la publicació del primer diari per part dels armenis residents a l´Estat espanyol. La protagonista d´esta iniciativa ha sigut l´associació armènia de Mislata Ararat, la qual ha presentat el periòdic Hayreniq (Pàtria en armeni) i s´està encarregant últimament de diverses activitats d´agermanament i integració de la seua població migrant.
Ara només resta que a més de muntar cursos de castellà es posen les piles ensenyant el valencià als seus compatriotes.

jueves, 19 de marzo de 2009

Bloody Sunday


I can´t believe the news today. Así comienza la afamada canción de U2 sobre el Domingo Sangriento (30-1-1972). Hace unos minutos me he enterado de que anteriormente la estrofa inicial contenía una crítica explícita hacia el IRA. El caso es que el rebrote del terrorismo en Irlanda del Norte nos retrotrae hacia fechas recurrentemente cruentas, alimento fundamental del agravio y de tantas luchas armadas. Al fin y al cabo, la noción del terrorismo como guerra de baja intensidad tiene paternidad anglosajona y es la que mejor se adapta a un contexto complejo como el que subyace a los hechos del film.
Una vez introducida la temática cabe presentar la situación de partida que se plasma en el metraje, la manifestación en Derry a favor de los derechos civiles de los lugareños que será brutal y desproporcionadamente reprimida por los "paracas" británicos.
Prejuicios y crispación, lucha desigual y resultado perturbador.
Mediante un formato próximo al documental y lleno de vivacidad y emoción el director logra sumergirnos en un caldo de cultivo propicio para que se desencadene un enfrentamiento larvado. A partir de ahí, somos prisioneros de una acción, que no por previsible deja de estremecernos.
La película constituye también una loa a la heterodoxia y la mediación en tesituras de enconado conflicto, encarnada en Ivan Cooper, organizador de la manifestación.
El idealismo del principal protagonista se ve superado también por la fuerza del rencor y los acontecimientos, que igualmente desbordan al resto de participantes del drama.
La última escena no elude la polémica y muestra un incipiente reclutamiento de miembros por parte del IRA. Una distribución de armamento nutrida por una sobredosis de resentimiento contra la que ya ni Cooper se atreverá a "sermonear".
Un cierre que ahonda en la relación causa-efecto y que culmina con la magnífica canción de Bono como epílogo que aporta crudeza a la par que una postrera esperanza.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Felicitats Valencia CF!


Per noranta anys oferint-nos un ritual sense el qual no podem entendre ja la nostra existència.
Ara més que mai cal detindre´s commemorant estes dates, pensar en les persones que han fet gran el nostre club i prendre tots junts un nou impuls per a dignificar una trajectòria que en els últims anys s´ha fet massa erràtica, desviant-se de les virtuts que sempre ens havien conduït a l´èxit.
Forma part de la nostra idiosincràsia començar de nou. Mai és massa tard. El Valencia sempre torna a intentar-ho i en eixe camí de sensacions contradictòries trobarem el goig.
Som un equip in itinere i el pessimisme no es troba en la nostra fulla de ruta.
Reprenem esforços, estimem la nostra història i respectem els valors que sempre ens han fet grans. No pot ser d´altra manera, pertoca un missatge de militància, compromís i optimisme. La il.lusió congènita valencianista.
Gràcies per ser així i fer-nos tant feliços!
Avant Valencia!

viernes, 6 de marzo de 2009

Zorionak Athlétic!


Desde aquí un valencianista saluda con satisfacción la clasificación del Athlétic Club de Bilbao para la final de Copa.
Mestalla recibirá antes de su extramaunción un merecido premio albergando la reedición de un duelo histórico entre los dos reyes de la competición copera, con el aliciente de que los vascos llegan deseosos de reverdecer viejos laureles después de largos años de espera. Difícilmente se puede pensar en un marco más adecuado para la que tiene que ser la fiesta anual del fútbol hispano. Una pena que el día elegido para la disputa sea un miércoles, a pesar de que eso no restará un ápice de ganas a los aficionados sí que complicará su asistencia y que puedan disfrutar de la histórica jornada tal como merecen.
Seguro que en próximos reportajes volveremos a ver las grotescas imágenes de la final homóloga de 1984. Nada hace presagiar que algo similar vuelva a suceder a ese nivel.
En resumen, me uno a la felicitación a los athletikzales porque siempre me gustó cómo trató San Mamés a mi equipo, porque los clásicos del fútbol nos solemos demostrar mutuo respeto y porque al infame Del Nido le tocaba tragarse sus irresponsables declaraciones.
Pero, sobre todo, el miércoles me alegró ver vibrar a una afición que nunca le dio la espalda a su equipo y que ha demostrado una religiosidad notoria que les hace más inmunes a los procesos de desafección y desfiguración que lastran a los clubes.
Contemplé los fondos puestos en pie durante todo el encuentro como en los ochenta y noventa y la evocación me retrotrajo a un universo de banderas con palo de madera, pantalones rockies y balones centrados a la olla.
En fin, fútbol en estado puro.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Tato Boscá (DEP)


Hoy me he enterado del reciente fallecimiento a los 62 años de Honorato Boscá, atento compañero de clase y fructífero escritor en tiempos relativamente recientes. Este autor de obras como "La noche de mi vida", "Cuatro citas con la muerte" y "Retrato de Dolores Cortés" complementó su formación en el campo de las ciencias con un ahínco lleno de gozo e interés por mostrar una faceta humanística labrada durante toda una trayectoria de éxito profesional. Con estos ingredientes el terreno estaba abonado para que se gestara una narrativa prolífica.
La última vez que lo vi coincidió con mi asistencia como invitado a la presentación de su última novela "El testamento ológrafo" en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés.
Sirvan estas líneas como mi pequeño homenaje a esta persona con la que tan buenos ratos pasé y que siempre podía ofrecer una conversación inteligente o un consejo razonable de hombre experimentado.

lunes, 2 de marzo de 2009

Cuando el mar te tenga (El Último de la Fila)


Un grupo que constituyó un referente para la generación que me precedió.
No cuento con el saber enciclopédico sobre su discografía que caracteriza a algunos de mis amigos, pero si tengo que decantarme por alguna de las canciones del Último de la Fila lo hago por la que encabeza este hilo, cuyo videoclip recuerdo haber visto por primera vez en un local propiedad de Manolo García sito en Port Masnou.
Una gran noche de sábado que acabó un domingo por la tarde.